sábado, 20 de noviembre de 2010

¿GLEE en el Julieta?

Todo pasa en un High School norteamericano. Profe bueno versus profe malo. El bueno anima a un grupo de alumnos a cantar y bailar, a presentarse en público. El otro los desanima. Uno de los alumnos es gay y es acosado pero al final se sale con la suya. Un personaje homófobo muestra su lado gay. En una familia rota el hijo gay trata de ser comprendido. Buena música, buenas canciones… No es GLEE sino Si Mi Mundo Fuera Así que vi esta noche en el Julieta.

Ken Berrospi, con escasísimos recursos, nos entrega una obra que funciona más por sus actores jóvenes que por los experimentados. Y es que la obra es de ellos: Un grupo de muchachos ensaya Sueño de una Noche de Verano de Shakespeare y, en el ínterin, el personaje principal se encuentra con un conjuro que provoca, en el que es tocado por una flor, amor y pasión hacia el primero que vea.

En el escenario minimalista de Berrospi, Susan León es tal y como el bueno del profe Will Schuster, el director de GLEE; Jesus Delaveaux el alter ego de Sue Sylvester, la coach de los Cheerios; y Timothy (el personaje principal de Si Mi Mundo Fuera Así) es un Kurt Hummel de arrestos varoniles.



Timothy (de corbata) y amigos

La obra quiere ser una apuesta a ganador. Su lenguaje Shakespeariano encanta y la música conmueve. Dejando de lado la sobreactuación del Delaveaux enamorado y del repetido chiste fácil “no te metas con esa pasiva”, las actuaciones tienen un tono parejo y creíble. Los actores jóvenes poco experimentados representan actores jóvenes poco experimentados así que no hay que hacerse mucho problema con eso. Pero además el actor que hace de Timothy es lo suficientemente bueno como para mantener el interés constante en su entrañable personaje que es el alma de la obra. Buena voz para el texto y las canciones, actuación comedida, justa, sin exageraciones. Pero, sobre todo, siempre con una expresión facial sencilla con cambios mínimos para darle el tono exacto a un papel que transita del chico acosado, al triste enamorado oculto, al soñador idealista, al enamorado feliz y luego otra vez al chico sensible con un amor escondido. Esos breves segundos en que duda en romper el hechizo que volverá todo a la normalidad pero que también hará que su hombre perfecto deje de amarlo, son su mejor momento. Y su canción final, con esa sensación que todos conocemos de haberlo perdido todo luego de haberlo tenido todo, le salió realmente emocionante. El estilo sobrio, tranquilo, sencillo, maduro y varonil de este Timothy me compró.

Lo que no me gusta de GLEE es que hay siempre demasiado drama. Esta vez fue la entrenadora de fútbol nueva que con lágrimas en los ojos le dice a Schuster que ella, que siempre había sido marginada, pensaba que él iba a ser diferente.

No he visto la película en la que se basa Si Mi Mundo Fuera Así, pero la puesta de Berrospi, con todos sus problemas de producción (vestuario, sonido, decorado, luces, ¡puntualidad!), cumple con su papel de ser emocionante (el romance escondido, el romance que llega, el romance que se va) sin llegar al melodrama telenovelero.

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