lunes, 3 de enero de 2011

Los 15 mejores BLOGS LGBT del 2010 (Highlights). Segunda Parte



Debo agradecer a la gente que se ha tomado la molestia de leer los post de este blog. En realidad lucho con el tiempo que me queda para sentarme y escribir. Lo importante es que me siento sumamente estimulado por sus observaciones y sus críticas, pues como anuncié desde en el primer post no voy a dar conclusiones, sino propuestas y revisiones sobre aquello que no me convence del todo. Es cierto que escribo con el hígado, con las vísceras, con el corazón, con el apasionamiento con que escriben los buenos narradores y los buenos poetas; yo no pretendo elevarme como un académico que escribe impecables artículos letrados (no lo soy), ni tampoco con la falsa imparcialidad-objetividad del periodista. Esto está escrito en fácil y sí, pretendo ser polémico pero no en el sentido de la estéril magalyzación chismorreica del espectáculo. Lo que yo quiero es cuestionar los discursos que solemos cacarear con respecto a nuestra condición de homosexuales.

Este es un post que va a integrar algunas polémicas que están dispersas en el blog, en gaysperuanos.com, en mails y en el Facebook de Don Mattos. En general son ideas que nacen de las preocupaciones de personas que no están de acuerdo con mis “ideas fascistas” que “desunen la lucha contra la sociedad hostil que no deja a los gays ser felices” (cito dos mails). Me ha sorprendido ese tufo abiertamente intolerante desde sectores que proclaman precisamente la tolerancia como su bandera. Es gracioso que se intente censurarme por ser la disidencia dentro de la disidencia, por ensayar ideas “inoportunas”, “desagradables” a sus ojos. La pregunta es: ¿quién ha definido qué es oportuno e inoportuno? ¿Por qué mis ideas son más inoportunas que las de otros?

Lo primero que debo decir es que yo no hablo en representación de nadie. No hablo a nombre de los gays, tampoco a nombre de los gays de closet, ni siquiera de los varoniles. Hablo desde mi subjetividad y mi contexto, desde mi percepción del mundo, desde mis intereses…



  
Hoy seremos el espejo de la perversión
El final de la jornada que busca revancha
El inicio de las sombras que encienden sus velas.
Auguran la muerte del púgil más hermoso.

Hoy seremos el espejo de la perversión
El estentóreo sermón de sus bélicos cantos .
La testosteroidea vanidad de su hipertrofiada faz.
Esconden tras de sí a un par de antropófagas sirenas

Hoy seremos el espejo de la perversión
La búsqueda carnívora que profana la virtud.
El ímpetu ahogado del sediento caminante.
Desnudan la virilidad con sacrílego desgarro.

Hoy seremos el espejo de la perversión
La traición que acecha el refugio
El dorso acuífero que extiende su generoso litoral.
Envisten el elixir que fusiona sus mundos.

Hoy seremos el espejo de la perversión
El exudar guerrero, que endurece la arena
La mansa agonía del sometido contrincante.
Amamantan sus primitivas latencias .

Hoy seremos el espejo de la perversión.
El coliseo infinito dueño de la ira.
El pacto que reposa sobre el servil silencio.
Guardarán sus almas de la vejación del alba.

Hoy seremos el espejo de la perversión.



 JIM 

He llegado a casa agitado. Corrí casi 2 cuadras cuando solo pude haber corrido unos metros para abandonar la casa de mi vecino; y ya en la calle, pasar desapercibido con la camisa afuera y mi sombrero de lado cubriéndome medio rostro.... Cual puto después de haber cometido un delito en la casa de su cliente o cual amante gay que tuvo un ataque de nervios mientras escuchó la voz de la novia de Jim mientras él hablaba con ella por el Nextel  “estoy en camino a tu departamento, amor.” 

Mírenme aquí tirado en el suelo de la sala, escribiendo como siempre después de una situación que no puedo creer hasta el momento… Cuando lo que esperaba era una tarde cálida con cervezas heladas en la terraza de mi amante, para ser más específicos en algún sofá, aclarando, porque su dormitorio está reservado para su curvilínea, rellenita a la vez, novia. Futura madre de sus futuros, seguro hermosos, hijos.

Pero el sol esta radiante y aunque lo deteste, siempre es hermoso con la compañía de Jim, tirados en el sofá blanco, abrazándonos sin decir más que uno u otro breve comentario.

El tiene algunos problemas internos, como cualquiera, no se considera Bisexual porque no le gustan los hombres, no nos besamos pero sus labios han besado partes donde se sienten mejor, tiene una novia que no conozco y no me interesaría hacerlo.

a veces me pregunto si le gusto como él a mi? 

a veces me pregunto que ve en mi? 

A veces recuerdo esa noche cuando transpirábamos en mi cama, ebrios, y me susurro al oído “me gusta tu mamá” …

… pero mientras me abrace no abandonaré su cuerpo. No es el único con el que tengo roce, pero me da morbo tener a un “casi hetero” agitado, transpirado a mi lado cada cierto tiempo.

Sería perfecto si Jim fuera Gay, que tenga conmigo una relación abierta y unos 10 años mas no le vendrían nada mal.

Ahora me abrazará mi frustración hecha borrachera. Borrachera que está ya en camino, que por lo general no llega a estas horas, tan temprano. La puta novia y la puta borrachera hoy se pusieron de acuerdo.

  



Gabriel dice ser gay con los gays, y travesti con las travestis. También se describe como un gay andrógino o una trans intermedia. Esto porque siente que no pertenece ni a los hombres ni a las trans. No es trans porque no se maquilla ni se viste “como mujer”, porque le gusta estar “natural”, aunque tiene cabello largo y busto. A Gabriel no le incomodan que lo traten como uno o lo otro. Dice ser como una salamandra que se camufla y habitúa al contexto.

Cuando tiene que convocar a gays que no les gusta el “escándalo”, para hacerse despistajes de VIH, se camufla. Se tira el cabello para atrás, se pone un gorro, un polo ancho que le cubra sus senos y zapatillas. Aunque aun así su busto es notorio.

Según Judith Butler (2006a) el género no implica solamente lo “masculino” y lo “femenino”. Y aquellas permutaciones del género que no cuadran en el binario forman parte del género como los ejemplos más normativos. En pocas palabras, el género es el mecanismo a través del cual se producen y naturalizan las nociones de lo masculino y lo femenino. Pero también puede ser el mecanismo a través del cual estas normas sean deshechas, como puede serlo en el caso de Gabriel a través de sus parodias del binario de género.

Gabriel sabe que ni la categoría “gay” ni la categoría “trans” la contienen. Ella parece por lo menos intuir que los sujetos son siempre más complejos que las categorías identitarias. Pero más allá de eso, en esta escena queda evidenciado que las categorías identitarias no contienen ni encapsulan totalmente a los sujetos.

También se hace evidente que Gabriel atenta contra el intento de dejar bien demarcados los límites entre categorías identitarias al interior de colectividades no heterosexuales. Como Carlos Eduardo Henning (2008) argumenta, en su tesis sobre espacios “homoeróticos” en Florianópolis, al interior de estas colectividades hay una serie de diferencias que son citadas, y fuertemente delimitadas y jerarquizadas. En su investigación las travestis siguen siendo el colectivo que peor se coloca en esa escala de valoración, y del que la mayoría de “participantes” intenta desidentificarse. 
Entonces, la inconformidad de Gabriel con estas categorías también da cuenta de la inconformidad de ciertos grupos con el cuerpo de Gabriel que no se compromete monogámicamente con una categoría sexual exclusiva.

Y esta “poligamia” identitaria tiene consecuencias, como el malestar entre muchas personas identificadas como gay y trans por el cuerpo de Gabriel. Talvez lo que ellos sienten, como la mayoría de la sociedad, es el desprecio por el afeminamiento excesivo de un cuerpo leído como masculino.





No estoy seguro de cuándo los roles se cambiaron, pero creo fervientemente que los caletas se computan las nuevas tapadas limeñas. ¿Cuándo ocurrió eso? Ni yo lo sé. En una ciudad grande, donde conocer varias personas es algo común, y donde todos buscan salvaguardar un poco su privacidad, autodefinirse como caleta es la mejor opción para un gay que no ha salido del closet. Un típico hombre así a) no frecuenta lugares de ambiente, b) no se relaciona con loquitas, ni esas weaaadas, c) busca "gente bien", d) vive una vida straight (obviamente) y e) es bien machito.

No sé cuántos habré conocido en mi vida. No he tirado con todos, solo con algunos. Por obvias razones, incluyéndo mi terrible voz aguda y mi cara de pussy, yo les resultaba mucho más gay de lo que ellos pudiesen serlo para mí. Todos me aseguraron llevar una vida "tranquila", normal. Claro, si te es común haberte tirado a medio lima entre 17 y 19 años. Luego, a la gran mayoría no le gustan afeminados. Sin embargo, en la cama, algunos te dicen perra o putita, y les encanta que gimas, pero suavemente. Nunca tan escandalosa.

Tampoco tienen muchos amigos gays. Los pueden quemar. Otros creen que siguen siendo bisexuales, aunque la última chica que se tiraron fue hace 5 años, y no tienen relación sentimental con alguna desde hace 4. No obstante, se acostaron con un tipo que encontraron en el MH la semana pasada. Con el tiempo, pasará. Alucinan que es casi imposible que un pata les diga que no, y su cuerpo como arma seductora es su mejor instrumento. Ni qué decir de sus relatos en cuanto a experiencias sexuales.

Lima es gris, porque está quemada. Al final, tarde o temprano, casi todos sucumben a los placeres desvergonzados. Solo unos pocos sobreviven, y de aquellos no se tienen cifras, porque aquí nadie sabe nada.





1 comentario:

Pablo Martínez Vicente dijo...

He comprobado que desde el "boom" de las redes sociales y los blogs, Internet se ha convertido en un escaparate a la vez que una vía de comunicación democrática. Nunca ha estado tan visibilizada la temática LGTB como ahora. Se ha pasado de los circuitos tradicionales (asociaciones, librerías, publicaciones en papel, etc.) al universo cibernético.
Yo también me animé a desarrollar mi activismo en la misma dirección y actualmente gestiono un blog llamado "Hasta aquí hemos llegado".